El arte de leer en el baño

Podemos celebrar que haya aficionados a la lectura en el baño. Éste habito tan placentero para muchos, es la forma más apta para concentrarse en la lectura y distraer otras sensaciones.

Debo confesar que alguna vez he leído un cuento, libro o revista “de una sentada”, y eso sin tomar en cuenta las veces que sin querer me quedo más tiempo del necesario para terminar con la aventura. Hay que aceptar que las etiquetas de la pasta de dientes, el shampoo y el jabón no es suficiente lectura entretenida para el tiempo que pasamos en “el trono”. Simplemente leer en el baño es una práctica inofensiva que evita el aburrimiento.

Y es que no es secreto que muchos escritores confirman tener este hábito. El  argentino Jorge Luis Borges alguna vez hizo referencia a los libros que ha leído en tan privado lugar y hasta el escritor Henry Miller leyó muchos libros en este sitio, recomendando ciertas obras que deberían ser leídas en el baño.

Por otro lado hay estudios que afirman que la lectura en el baño puede ser peligrosa.

Mi recomendación; una lavadita de manos.

Debido a tan popular hábito un grupo de escritores, periodistas y editores en E.U. formó un grupo que se hace llama el Bathroom Reader’s Institute y se dedican a producir libros y artículos breves que se pueden leer  prácticamente “de una sentada”.

También hay quienes se pusieron buzos, por lo que la empresa Snowtone (estudio de diseño industrial) creo un artículo innovador con el pretexto de buscar la comodidad del lector en el baño. Se trata de un cubo/papelera para el baño que sirve como basurero y a su vez debido a unas hendiduras especiales sirve para sostener las revistas abiertas, para que el único esfuerzo que hagamos sea el de cambiar las páginas.

Lo que indudablemente debemos de tener son ganas. Ganas de leer y si es en el baño, pues lo dejo a su criterio.

Y sí es que este artículo lo estás leyendo en el baño. Felicidades, has terminado.

Carla de la Parra